Innovación

La pasión por la ciencia y la tecnología recorre toda la historia de illycaffè, contribuyendo a su crecimiento y a su éxito. Desde 1933, amor por el café y la inovación.

La pasión por la ciencia y la tecnología recorre toda la historia de illycaffè, contribuyendo a su crecimiento y a su éxito.

El camino de la innovación va de las primeras invenciones de los años treinta a los laboratorios de hoy, donde se estudian los aspectos más profundos de la “estructura” del aroma del café y aquellos más sutiles que vinculan el café a las sensaciones y las vivencias individuales.  

El fundador Francesco, un apasionado de las máquinas: sin la Illetta no hubiera existido el espresso, y sin la invención de la presurización illycaffè no habría entrado desde el principio en el ámbito de las exportaciones. 
El químico Ernesto, presidente durante 42 años y ahora presidente honorario, que ha abierto la empresa a la colaboración con la universidad y ha aplicado los resultados de la investigación al cultivo y a los procesos productivos.
El químico Andrea, su hijo, es el presidente actual.  

Además, el espresso es de por sí un fascinante objeto de investigación: una bebida que contiene 1.500 sustancias químicas, de las cuales 800 son volátiles, y más de 13 variables químico-físicas que inciden en la preparación. Cuerpo, aroma y sabor dependen de su armonía. 

Toda la innovación de illy al servicio de la excelencia.

En los últimos cien años, de las ocho innovaciones radicales (tecnología de producto y tecnología de proceso) que han revolucionado la manera de hacer, pensar y saborear el café, tres se deben a illy. La primera se remonta a 1934 y fue realizada por el fundador Francesco Illy: se trata de la “Illetta”, la máquina que ha sido la antecesora de las actuales máquinas de café para espresso, una innovación que ha contribuido al nacimiento del café espresso. Es el primer ejemplo de máquina de café con dosificación automática de agua, que se basa ya no en la presión efectuada por el vapor del agua caliente, sino por el aire comprimido. Esta innovación ha permitido después la difusión de las máquinas para espresso en los bares.

La segunda innovación es de 1935 y tiene que ver con la presurización: un sistema de conservación y, también, de exaltación de la mezcla a través de la introducción de gas inerte en el interior del envase. Gracias a esto illy empezó en esos años las exportaciones de café fuera de la zona de producción para llegar a todo el territorio nacional y, después, al resto del mundo. Se remonta a los años setenta, en cambio, la tercera innovación: la cápsula de papel de café en porciones, realizada con el objetivo de exportar el espresso a aquellos países en los que no existe la profesionalidad del barman, y en los que la variable crítica de la mano del barman se anula con un sistema que alcanza casi de forma automática la excelencia en la taza.