Café y salud
Un elixir lleno de sabor
El hombre siempre ha sabido que el café es un alimento beneficioso. Tanto es así que hasta el siglo XVIII se prescribía como un medicamento y se vendía en la farmacia.
En los últimos dos siglos pocas sustancias han sido tan estudiadas desde el punto de vista clínico como el café. Ningún estudio ha demostrado que sea perjudicial, mientras que son muchas las investigaciones que demuestran, por el contrario, los efectos beneficiosos de la cafeína.
Naturalmente, el café tiene que consumirse en las cantidades adecuadas. Estas cantidades varían dependiendo de la mezcla, del tipo de preparación, y sobre todo de los hábitos, del metabolismo y del estado de salud de cada uno. La cafeína estimula el sistema nervioso, y mantiene despierta la atención y el buen humor gracias a la producción de endorfinas. Con sus sustancias anti-oxidantes elimina los radicales libres. Ayuda además a la respiración y la digestión, atenúa la sensación de hambre, y es por tanto una gran ayuda en las dietas de adelgazamiento.
Los más recientes estudios también han echado por tierra algunas viejas creencias: en dosis razonables no quita el sueño ni daña el corazón. Posee, por el contrario, una acción preventiva en relación con ciertas patologías, como la caries o el Parkinson. Es siempre un excelente remedio contra el dolor de cabeza y potencia la acción de los analgésicos en un 40%.
En el caso del café, por lo tanto, el sabor se vincula con la salud. Si el café es un espresso, todavía más: es, de hecho, la preparación que ofrece el mayor sabor con el menor contenido de cafeína. Entre las mezclas, las que se componen en un 100% de puro Arábica tienen un nivel medio de cafeína alrededor del 1,3%, mientras que las mezclas de Robusta tienen más del doble.
